En la vida cotidiana, pagar con medios digitales se volvió algo tan habitual como sacar la billetera. Sin embargo, esta comodidad también exige estar atentos: hoy en día existen diversas estafas que pueden ocurrir justamente en el momento del pago, desde enlaces falsos hasta solicitudes ilegítimas de datos personales. Por eso, es fundamental verificar siempre la autenticidad de la plataforma, revisar los destinatarios y evitar compartir información sensible para que nuestras operaciones sigan siendo rápidas y seguras.
Apple Pay y Google Pay son dos de los sistemas de pago digital más utilizados, ambos ofreciendo una alta seguridad en las transacciones al sustituir los datos reales de la tarjeta por tokens.
- Apple Pay almacena la información de la tarjeta en el dispositivo (Secure Element) y utiliza un Número de Cuenta del Dispositivo exclusivo.
- Google Pay genera y almacena un token en la nube, enviándolo al servidor durante la transacción.
Principales diferencias:
- Apple Pay guarda los datos localmente, mientras que Google Pay los mantiene en la nube.
- Ambos siguen los más altos estándares de seguridad, como PCI, lo que hace que las transacciones digitales sean mucho más seguras que el uso de tarjetas físicas.
Conclusión:
Elijas la plataforma que elijas, ambas ofrecen una capa extra de protección, reduciendo los riesgos de clonación de tarjetas.
Consejos esenciales:
Aunque ambos sistemas ofrecen capas adicionales de seguridad, es importante sumar más barreras de defensa, como:
- MFA (Autenticación Multifactor)
- Uso de tarjeta virtual
- Verificar siempre el valor de las transacciones en las máquinas de pago
