El acoso sexual es un DELITO que se caracteriza por coaccionar a una persona con la finalidad de obtener una ventaja o favor sexual, aprovechándose el autor de su posición de superioridad jerárquica o de la ascendencia inherente al ejercicio del empleo, cargo o función (Código Penal, Art. 216-A).
Puede ocurrir de forma explícita o sutil, verbal o escrita (por mensajes), o mediante gestos malintencionados. El acoso sexual puede ocurrir en personas de ambos géneros.
Es importante destacar que el acoso sexual no deriva de la conducta de la víctima, sino del comportamiento del agresor. Como señala nuestra abogada y asistente legal Dra. Jancilene B.:
“El acoso sexual nunca es culpa de la víctima. No importa la ropa ni el comportamiento; la responsabilidad es siempre del agresor. El acoso es violencia. ¡Denuncie!” — Dra. Jancilene B.
El silencio de la víctima no puede considerarse como aceptación de la conducta sexual ni desvirtúa la configuración del acoso sexual en el trabajo.
¿Por qué es grave?
Además de ser una violación de derechos, el acoso sexual afecta directamente la salud emocional, el desempeño profesional y el clima organizacional. Es una práctica que genera miedo, inseguridad y falta de respeto, y no debe ser tolerada bajo ninguna circunstancia.
Nuestro compromiso
Los entornos laborales saludables se basan en el respeto, la ética y la responsabilidad. Combatir el acoso sexual es un deber colectivo: reconocerlo, no callar y actuar correctamente protege a las personas y fortalece nuestra cultura empresarial.
El respeto no es una opción. Es la regla.
Si algo se pasa de los límites, es acoso y debe tratarse con seriedad. No es solo una “broma”, es un DELITO.
